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Networking, surf y baños al sol: la fórmula funciona. Surfing Colors

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Marzo 08 2021

La buena vida de los nómadas digitales en las Islas Canarias: "Somos una gran familia"

El cartel de lleno cuelga en dos hoteles canarios que han conseguido conquistar a la tribu en alza de los nómadas digitales. Networking, surf y baños al sol: la fórmula funciona.

Danel Zulaica ha cambiado San Sebastián por Gran Canaria. Lleva dos meses alojado en el hotel Playa del Sol, teletrabajando a dos pasos del mar. Como él, la mayoría de los huéspedes de estos apartamentos es nómada digital. La tribu ha ido creciendo paulatinamente durante la pandemia, pero ya desde el mes de noviembre ha llevado al hotel a rozar una ocupación total. Ahora mismo es del 90 por ciento, una cifra insólita en plena crisis.

De los nómadas digitales se habla desde 1997, año en que se acuñó el término, pero la tendencia "ha estallado" durante la pandemia. Digamos que el genio ha salido de la lámpara. Miguel Fariña, director comercial del Playa del Sol y de su hermano, el Surfing Colors Corralejo, en Fuerteventura, llevaba tiempo al tanto de esta tendencia, moviéndose en la comunidad y creando una base de datos de clientes nómadas. Durante el año pasado vio cómo sus huéspedes iban prolongando cada vez más las estancias. "Poco a poco, entre los que se quedaban más tiempo y los que llegaban, fuimos llenando los hoteles".
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Así aterrizó en enero Zulaica, el nómada vasco, para pasar en principio "una semana". Él se dedica al mundo del Turismo. "Todos hemos soñado alguna vez con esta forma de vida, pero en otras circunstancias y en época de trabajo y bonanza". Para el vasco, lo más difícil de teletrabajar al principio es lograr una rutina en tiempo y espacio. "Por la mañana me despierto a las 8. Hago 40 minutos de gimnasia o salgo a correr, y a trabajar unas horitas".

Mens sana in corpore sano

A la hora de comer, toca "un bañito para despejar la mente", y dependiendo del volumen de trabajo, un poco más de tajo o "un paseo por la playa y las maravillosas dunas de Maspalomas". El nómada remata el día con media hora de natación en la piscina climatizada del hotel "sin pensar en nada, mente en blanco". Solo queda la cena y la cerveza con los compañeros que ha conocido en el bar de la piscina.

Solo el 20% de los nómadas digitales de estos dos hoteles son españoles. El resto son, la mayoría, alemanes y escandinavos. Uno de sus huéspedes es un profesor sueco de universidad que da las clases desde el balcón desde hace cinco meses. Mientras sus alumnos le escuchan a 10 grados bajo cero. Ha salido en las televisiones y ya es casi una celebridad.

Hay más hombres que mujeres. La mayoría tiene entre los 35 y 55 años. Hay informáticos, diseñadores gráficos y directivos financieros. "El ambiente es muy inspirador", asegura el director del hotel. Zulaica está de acuerdo: " Lo que más valoro es el entorno de personas de distintas partes del mundo y las sinergias que se crean entre todos a nivel personal y profesional. Somos una gran familia".

Ambiente de trabajo

Un networking, además, a 25 grados, que siempre es más agradable. "Hemos creado distintas zonas para trabajar. Unas horas están arriba en la terraza, otras en el área de coworking que era antes nuestro chill-out", explica Fariña. Todo, con mucho enchufe y sin olvidar la mascarilla y la distancia de seguridad. "Están como Dios".

Y así, con paquetes de desde 900 euros al mes que incluyen habitación, comida y desayuno, dice el director que "van tirando". No es la rentabilidad de antes pero lo que está provocando es que podamos aguantar y que, por ejemplo, en el Playa del Sol, esté ya todo el personal fuera del ERTE. "Con estancias largas los hoteles también pueden funcionar. Hay que plantear un plan B e, incluso, un C", subraya Fariña. "Lo que no podemos es estar cerrados porque entonces es la ruina de todos y una miseria para Canarias".

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